La importancia de los detalles: La Lechada

Pocos detalles influyen tanto en el correcto acabado de una labor como lo hace el rejuntado o lechada en los pavimentos y revestimientos.

En la construcción tradicional, los alicatados y solados interiores se llagueaban con cemento blanco, y los exteriores con mortero flojo o a la cal. En el caso de materiales como los terrazos y mármoles, el cemento blanco se aplicaba abundantemente, tapaba los posibles huecos o cangrejeras y quedaba integrado en el propio material tras el pulido. En algunos casos se añadían colorantes básicos, como el ocre para conseguir tonos beiges. En los años setenta las fábricas de terrazo ya elaboraban sus propios cementos coloreados para cada modelo de baldosa. Luego llegaron los italianos con su fugabella

La continua innovación en la fabricación de materiales de construcción nos ha traído un amplísimo abanico de morteros tapajuntas. Enriquecidos con resinas y otros elementos, abarcan una gama cromática impensable hace años. Junta ancha, junta fina, junta universal, porcelánicos, antihongos para piscinas… son lavables, resisten la dilatación sin agrietarse y conservan el color de forma indefinida.

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Ya tenemos la gama; ahora hay que acertar con la elección. A veces es mejor buscar un tono similar, otras veces resulta más atinado el contraste. Los pavimentos rústicos o naturales y sus imitaciones se enlechan o llaguean en color gris cemento o gris antracita, casi negro, con junta ancha en exteriores y un poco menos ancha en interior… Los modernos precortes, que suelen combinar tonos claros y muy oscuros, se llaguean en blanco o tonos muy claros para realzar el efecto mosaico del precorte; también se llaguean con blanco los azulejos de colores vivos que marcan tendencia últimamente. Pregunte a su vendedor, él le asesorará. En muchos casos la lechada es tan importante a nivel decorativo como la propia cerámica.

La APLICACIÓN

Evidentemente la innovación en los materiales trae consigo nuevas técnicas y herramientas. La aplicación de los modernos morteros tapajuntas es una disciplina complementaria que los buenos profesionales han tenido el cuidado de dominar y practicar. Las compañías fabricantes ofrecen periódicamente jornadas de formación que canalizan a través de los distribuidores.

Y, por supuesto, la LIMPIEZA.

¡Ajá! Aquí tenemos un punto clave frecuentemente descuidado… Los mismos aditivos que dotan a las modernas juntas cerámicas de propiedades como la elasticidad y la conservación del color les confieren también mayor resistencia a los agentes limpiadores, sobre todo cuando se endurecen. Por ello la correcta limpieza de los restos de mortero tapajuntas es un toque final indispensable… Hay que repasar y limpiar la lechada a tiempo y a conciencia para que la labor luzca al cien por cien. Los buenos peones, que lo saben, van llagueando y limpiando a tajos cortos si la hora aprieta y nunca dejan la limpieza de la lechada para el día siguiente. Es un error fatal; los restos no eliminados atraerán la suciedad para siempre.

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